19 diciembre, 2009

16 de noviembre, 2009.-

Camino junto a mi madre, por calles donde habían muchas casas antiguas. En mi pantalón blanco iban pegados con las alas abiertas dos murciélagos, los cuales eran mis nuevas mascotas. Mi madre me dice: Compra cinco aspirinas, porque apenas toques a los murciélagos te dará una horrible fiebre. Obedezco y compro las aspirinas. Luego llegamos a casa, entro a mi pieza y pongo un palo en la pared para que duerman mis dos nuevas y adorables mascotas. Yo me acuesto, y mientras duermo, mis dos mascotas se meten en mi cama, se acurrucan a mi lado y quedan plácidamente dormidos.

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