09 julio, 2010

Supieras cuanto te odio. Bueno, supongo que lo sabrás, ya que no soy muy buena para disimular.
Esque huevón, ¡simplemente me cagaste la vida! Jamás podré ser 100% felíz. Bueno, a veces lo logro, pero luego me acuerdo de ti y se viene todo abajo de nuevo.
Tenía la tarea de sacar toda la mierda que tengo dentro, hasta pensar en ti y sentir absolutamente nada. ¡Y adivina qué! No lo he podido lograr.
Pero gracias a esto que siento soy como soy, y no está mal. Tener tanto odio dentro de mí me hace escuchar la música que escucho, decir lo que digo, hacer lo que hago y pensar lo que pienso.
Y tú... ¿Tienes conciencia? ¿Estás arrepentido? ¿Te parece gracioso? ¿Cuando me miras no sientes nada de remordimiento? Sé que no. No eres humano... o lo eres demasiado.
Lástima que haya sido tan pequeña. Te verías super cool con una marca en tu puta cara, que te recordara cada vez que te mires a un espejo el animal que eres... No, los animales tienen sentimientos.
Pero algún día se te devolverá todo lo que me hiciste, maricón. Y ahí me reiré yo. El que ríe último, ríe mejor, ¿o no? Ahí veremos.
Ah, por último: Fuck You!

18 junio, 2010

Pié Izquierdo.

¿Me levanté con el pié izquierdo? No lo sé. Nunca le he puesto atención a qué pié pongo primero en el suelo, pero de todas formas no me interesa. La huevá es que hoy definitivamente ando con el ánimo como la mierda :) Ah, y el alcohol es el líquido más concha de su madre que hay.

15 febrero, 2010

14 de febrero, 2010.-

Salgo de una sala del hospital, con el mundo bajo tierra y con una pañoleta tapando mi calva cabeza.

04 febrero, 2010

3 de febrero, 2010.-

Lloro desconsoladamente, encerrada en mi baño, con mi madre sujetándome entre sus brazos. Le digo que tengo miedo, que no me deje. Ella me dice que no entiende nada, que por favor le explique qué sucede. Le digo que una mujer me ofreció subir mis notas a cambio de darle algo mío, yo acepté. Lo que ella no me dijo, y por lo que estaba aterrada en ese momento, era que lo que tenía que darle, era mi alma.
En ese momento, mientras me aferraba a mi mamá, había un gato de ojos rojos esperándome afuera, para cobrarme lo que le pertenecía.
Lo único que le pedía a mi madre, era que mientras él se llevaba mi alma, que ella sujetara mi cuerpo, que me acurrucara como cuando me hacía dormir.
Y así terminé, llorando, aterrada, sufriendo y quemándome por toda la eternidad.

19 diciembre, 2009

19 de noviembre, 2009.-

Estoy con mi madre y mi hermano Fernando esperando una micro que nos llevará a casa. Estamos en un lugar árido, seco, deshabitado. Mi hermano está acompañado por un gato negro al cual los dos queremos mucho. Me acerco al felino para acariciarlo, pero yo no le agrado, por lo que toma un hierro caliente (con los que marcan a los animales) y me marca en la mano unos símbolos extraños que no logro distinguir.
Llega la micro, nos subimos, comienzo a buscar algún asiento para sentarme con mi madre. Lamentablemente bajo el asiento que elegí, estaba el gato escondido...

17 de noviembre, 2009.-

Despierto con un pinchazo en el muslo. Me subo el pijama para ver qué había, y veo salir desde mi pantalón dos pequeñas y negras arañas. La picadura me ardía, por lo que decidí tomar un cuchillo y cortar el pedazo de piel donde estaba aquella picadura. Saqué la piel y el veneno, y seguí durmiendo.

16 de noviembre, 2009.-

Camino junto a mi madre, por calles donde habían muchas casas antiguas. En mi pantalón blanco iban pegados con las alas abiertas dos murciélagos, los cuales eran mis nuevas mascotas. Mi madre me dice: Compra cinco aspirinas, porque apenas toques a los murciélagos te dará una horrible fiebre. Obedezco y compro las aspirinas. Luego llegamos a casa, entro a mi pieza y pongo un palo en la pared para que duerman mis dos nuevas y adorables mascotas. Yo me acuesto, y mientras duermo, mis dos mascotas se meten en mi cama, se acurrucan a mi lado y quedan plácidamente dormidos.