Supieras cuanto te odio. Bueno, supongo que lo sabrás, ya que no soy muy buena para disimular.
Esque huevón, ¡simplemente me cagaste la vida! Jamás podré ser 100% felíz. Bueno, a veces lo logro, pero luego me acuerdo de ti y se viene todo abajo de nuevo.
Tenía la tarea de sacar toda la mierda que tengo dentro, hasta pensar en ti y sentir absolutamente nada. ¡Y adivina qué! No lo he podido lograr.
Pero gracias a esto que siento soy como soy, y no está mal. Tener tanto odio dentro de mí me hace escuchar la música que escucho, decir lo que digo, hacer lo que hago y pensar lo que pienso.
Y tú... ¿Tienes conciencia? ¿Estás arrepentido? ¿Te parece gracioso? ¿Cuando me miras no sientes nada de remordimiento? Sé que no. No eres humano... o lo eres demasiado.
Lástima que haya sido tan pequeña. Te verías super cool con una marca en tu puta cara, que te recordara cada vez que te mires a un espejo el animal que eres... No, los animales tienen sentimientos.
Pero algún día se te devolverá todo lo que me hiciste, maricón. Y ahí me reiré yo. El que ríe último, ríe mejor, ¿o no? Ahí veremos.
Ah, por último: Fuck You!