Estoy con mi madre y mi hermano Fernando esperando una micro que nos llevará a casa. Estamos en un lugar árido, seco, deshabitado. Mi hermano está acompañado por un gato negro al cual los dos queremos mucho. Me acerco al felino para acariciarlo, pero yo no le agrado, por lo que toma un hierro caliente (con los que marcan a los animales) y me marca en la mano unos símbolos extraños que no logro distinguir.
Llega la micro, nos subimos, comienzo a buscar algún asiento para sentarme con mi madre. Lamentablemente bajo el asiento que elegí, estaba el gato escondido...