04 febrero, 2010

3 de febrero, 2010.-

Lloro desconsoladamente, encerrada en mi baño, con mi madre sujetándome entre sus brazos. Le digo que tengo miedo, que no me deje. Ella me dice que no entiende nada, que por favor le explique qué sucede. Le digo que una mujer me ofreció subir mis notas a cambio de darle algo mío, yo acepté. Lo que ella no me dijo, y por lo que estaba aterrada en ese momento, era que lo que tenía que darle, era mi alma.
En ese momento, mientras me aferraba a mi mamá, había un gato de ojos rojos esperándome afuera, para cobrarme lo que le pertenecía.
Lo único que le pedía a mi madre, era que mientras él se llevaba mi alma, que ella sujetara mi cuerpo, que me acurrucara como cuando me hacía dormir.
Y así terminé, llorando, aterrada, sufriendo y quemándome por toda la eternidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario